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Buenos días, ministro Wert. L'editorial d'Antoni Bassas

Se’n recorden d’allò que els deia ahir de la candidata de Ciutadans per Barcelona, que la coneix molt poca gent i va llançar un coet –el de prohibir la manifestació de la Meridiana de l’11-S– per centrar en ella els focus de la campanya? Ahir el PP va llançar el seu coet. Un coet doblement gros, per què el va llançar des del govern el ministre d’Educació. Però sobretot és un coet gros perquè afecta el nervi de la convivència, que és la llengua. Per això, avui, amb el seu permís, aquest editorial de cada matí serà una reflexió per al govern i l’opinió pública espanyols.

¿Qué tal, cómo están? El ministro de Educación José Ignacio Wert ha llevado a los jueces la preinscripción escolar en Cataluña con el argumento de que debe asegurarse que los padres sean preguntados sobre qué lengua vehicular desean para sus hijos, catalán o castellano. En la actualidad, los formularios de preinscripción preguntan qué lenguas entiende el niño y se informa que el alumno puede recibir atención individualizada en castellano. El recurso del ministro ante los tribunales apenas tendrá consecuencias, porque como él mismo se ha apresurado a reconocer, la preinscripción que ya han realizado los padres es perfectamente legal y no tendrá que repetirse.

Luego estamos ante un anuncio con finalidad exclusivamente electoral –esta noche empieza la campaña– que utiliza para sus fines particulares una materia tan sensible como la lengua.

Miren, en las escuelas de Cataluña se enseña en catalán. Ello es así por voluntad popular, porque desde hace más de 30 años una inmensa mayoría de partidos en el Parlament catalán, una mayoría sostenida en el tiempo, así lo ha considerado conveniente. Y ¿por qué? Pues porque el catalán es la lengua propia de Cataluña, y en todo el mundo la escuela es en la lengua propia de cada país, y porque estaba amenazada por tantos años de prohibición y porque está en inferioridad demográfica, y porque tal como reza la Constitución, debe ser “objeto de especial respeto y protección”. Y porque para ser competitivo en el mercado de trabajo en Cataluña es básico que un trabajador domine ambos idiomas. Por ello, el sistema escolar garantiza que a los 16 años un alumno catalán sea competente en catalán y en castellano. No creo que haya un solo padre o madre en Cataluña que no quiera que su hijo no sepa hablar o escribir en castellano. A parte de que no podría: el castellano gana por goleada en número de canales de televisión, en la música, en el cine, en un sin número de indicadores, puesto que su superioridad demográfica y económica es manifiesta. Por ello, cuando oigan que alguien del PP o de cualquier otro partido dice que en Cataluña el castellano tiene consideración de lengua extranjera, échense a reír. No, los niños catalanes no tienen ningún problema con el español, lo tienen con el inglés.

Por tanto, cuando el ministro hurga en la lengua está tocando un consenso social y político. Baste recordar que ayer casi todos los partidos del Parlament de Catalunya manifestaron su rechazo al recurso ministerial: 117 diputados sobre 135, un  79% del Parlament. Por no hablar del rechazo de toda la comunidad educativa.

La jugada del PP no es genial, precisamente, es muy pobre. Llega a las elecciones tocadísimo por la corrupción, con Rato declarando en comisaría y el presidente de la Diputación de Valencia contando dinero. Y necesita desviar la atención. Eso es pobre políticamente. Y más que pobre es grave, porque para desviar la atención toca nervio. Toca lengua, lo que en Cataluña significa tocar la convivencia.

El gobierno español hace lo contrario de lo que dice. Se pasa el día diciendo que lo que a la gente le preocupa es el empleo, la precariedad, las pensiones y no los temas identitarios, y sin embargo en Cataluña vive de envolverse en la bandera. ¿Cree de verdad el gobierno español que andar malmetiendo con la lengua es lo que desean los empresarios con los que se reúne? ¿Tan desesperado anda, señor Rajoy, que tiene que recurrir al viejo truco del anticatalanismo, ese que lo sacas en un mitin para ganar unos aplausos fáciles?

Ayer, el gobierno del PP volvió a traspasar una línea. La de considerar que sólo es español aquello que es castellano, que de hecho es el mensaje de siempre. Considerar, como ha hecho siempre, que el catalán esa sí, es una lengua extranjera. No se extrañen que si esa es su idea de España, en Cataluña haya cada vez más ciudadanos que creen, que por esa y otras razones, que la convivencia más razonable a la que debemos aspirar es la de ser unos buenos vecinos.