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ANÁLISIS

Cataluña, razón de estado

El factor que introduce un viraje o agravamiento de la crisis política en España es la aprobación el 28 de septiembre de una moción en el Parlament que establezca la convocatoria del referéndum de autodeterminación nacional en el primer semestre de 2017,

Este miércoles en RAC1, al comentar que parecía de broma que una de las principales “ofertas” de Mariano Rajoy fuese la convocatoria del Pacto de Toledo, sugerí una adivinanza: ¿saben quien inventó el Pacto de Toledo? Nadie lo recordaba. Respuesta:Convergencia i Unió. Fue su proposición no de ley sobre la Seguridad Social, aprobada en la Comisión de Presupuestos del Congreso, la que más tarde, el 6 de abril de 1995, se convertía en Pacto de Toledo.

Esta anécdota sirve para subrayar algo menos anecdótico como es el lugar prominente que ha ocupado Cataluña —lo que Rajoy llamaría ese lío de Cataluña— en este debate sobre el estado de la nación, perdón, en el debate de investidura de Rajoy. Fue el propio candidato quien presentó la situación de manera dramática el martes 30, lo que quedó ratificado este miércoles en el intercambio entre Joan Tardà y Rajoy. El abismo que media entre ambos retrata el punto de no retorno al que ha llegado la situación política española.

La socarronería tan particular de El Zorro, es decir, de Rajoy, nos dejó, vaya uno a saber, una frase que puede decir algo. O no. Al dirigirse a Pedro Sánchez, le espetó: “Como usted también [además de votar no ahora] asegura que no habrá terceras elecciones y yo me fío de su palabra, no hay que preocuparse”.

¿Será porque se fía —tomémosle la palabra— que ya está pensando en acudir a otro intento de salir investido para finales de septiembre?

Rajoy no perderá la vez este viernes al ser rechazada por mayoría de noes su candidatura. Ni siquiera —si Pedro Sánchez no  sugiere su voluntad de intentarlo— será necesario que el rey Felipe VI haga una nueva ronda de consultas. Rajoy puede llamar a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, y anunciarle una nueva fecha para finales de septiembre.

Hemos apuntado aquí que Sánchez, al invocar unas razones que no son circunstanciales para rechazar a Rajoy y al Partido Popular esta semana, cruza el Rubicón. Se sitúa en una posición que seguirá siendo válida en la segunda intentona de Rajoy. Así planteadas las cosas, parecería que esta situación sin salida nos conduce a elecciones el 25 de diciembre.

Esto no va a ocurrir. La investidura de Rajoy iba a ser tortuosa, un jardín de senderos que se bifurcan, que diría Borges. Ahora vamos a transitar por algunos de esos senderos. Ellos conducen a tres puertos. Las elecciones vascas y gallegas el 25 de septiembre. Y….la moción de confianza del president Carles Puigdemont el 28 de septiembre.

Las elecciones en el País Vasco tienen importancia porque el Partido Nacionalista Vasco puede salir necesitado de alianzas. Y el PP puede intentar un enroque de apoyos, Palacio de la Moncloa por el Palacio de Ajuria Enea. En Galicia, está por ver si Alberto Nuñez Feijóo revalida o no su mayoría absoluta, por el reforzamiento o debilitamiento que ello implicaría para Rajoy.

Pero el factor que introduce un viraje o agravamiento de la crisis política en España es la aprobación el 28 de septiembre de una moción en el Parlament que establezca la convocatoria del referéndum de autodeterminación nacional en el primer semestre de 2017, el precio del apoyo de la CUP  a Puigdemont.   

Una abstención del PSOE

¿Adónde nos lleva esto? A la posibilidad de que ante la espada de Damocles del referéndum —si no se diera el cambio de cromos PP-PNV con algún voto adicional hasta completar la mayoría de 176— Sánchez convoque de urgencia el Comité Federal para analizar la situación creada.

Aunque los barones no necesitan ninguna razón “excepcional”, por así decir, para promover la abstención del PSOE, habida cuenta de que algunos ya la deseaban, Sánchez sí tendría que encontrar un motivo. Una razón de Estado.

¿Lo sería la convocatoria del referéndum por el Parlament catalán? Es muy discutible. Pero cuando uno quiere salir de un asunto feo, decía Balzac, lo hace… como puede.

Ello llevaría al PSOE a respaldar, después de la abstención, a un Rajoy y a un PP que, a la luz del debate de investidura de las últimas cuarenta y ocho horas no tienen propuesta alguna para Cataluña más que la realmente existente. Lo que Rajoy llama el cumplimiento de la legalidad.