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Rajoy hace lo que no dejaba hacer a Sánchez

Las contradicciones del PP han quedado en evidenica de manera dramática

El Partido Popular atacó en febrero pasado a Pedro Sánchez por reservar la primera sesión del debate de investidura, la tarde del 1 de marzo, para su discurso. El portavoz Rafael Hernando denunció que el líder del PSOE quería la cámara solo para él y que aspiraba a monopolizar el debate. Sin embargo, ayer la presidenta del Congreso Ana Pastor decidió, por “sugerencia de Rajoy”, que el martes 30 por la tarde solo hablará el aspirante.

Pero este comportamiento dónde dije digo digo Diego es la seña de identidad del PP. Rajoy dijo que era “fraude” y “corrupción” aceptar el encargo del rey Felipe VI y acudir a una investidura sin contar con los apoyos para ser investido. Rajoy ha abjurado y el martes día 30 de agosto se presentará sin tener los respaldos para ser elegido presidente.

El presidente del Gobierno en funciones y presidente del Partido Popular denunció al PSOE por prestar sus votos para que en enero pasado ERC y CDC tuvieran sus grupos en el Senado. Con los que rompen en España no se puede tener gestos de cortesía.

Lo que el PP niega a los demás, sin embargo, a él no le está vedado

No obstante, el pasado 19 de julio el PP consiguió hacer presidenta del Congreso de los Diputados a Ana Pastor, con 179 papeletas, es decir, con apoyo nacionalista, y negoció con CDC darle grupo propio en el Congreso “por cortesía”. Solo al quedar con el trasero al aire por la declaración de la nueva hoja de ruta del independentismo en el Parlament, el PP dio marcha atrás.

Este patrón de conducta se remonta al pasado (Aznar negoció con ETA, pero Zapatero traicionó a los muertos al hacerlo, Rajoydixit). Lo que el PP niega a los demás, sin embargo, a él no le está vedado.

Los psicópatas tienen un código de conducta individual. Y no vacilan para conseguir sus objetivos en incurrir en comportamientos antisociales, no sienten culpa y actúan sin complejos, de forma desinhibida. Si bien se trata de un patrón de conducta histórico del PP, sus contradicciones han quedado en evidencia de manera dramática al concentrarse en un periodo de seis meses, desde las elecciones del 20-D.