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Eduardo Inda y las vergüenzas de La Sexta

Inda utiliza la intimidación mafiosa y unos recursos propios de un régimen dictatorial, pero García Ferreras es su cómplice

El sábado en La Sexta noche los espectadores presenciamos una escena televisiva indigna de una televisión que se las da de abierta y progresista. Y es que, por más lecciones de ética y profesionalidad que quiera dar Antonio García Ferreras (director de la cadena y jefe de informativos), lo cierto es que está dando un trato de favor a Eduardo Inda impropio de lo que tiene que ser un periodismo sensato y respetuoso con la audiencia. Eduardo Inda ha llegado a unos niveles tan bajos que su comportamiento se acerca más a un colaborador de la Stasi, rebuscando en las cloacas de los ministerios e informándose de la vida privada de otros periodistas. La Sexta le paga para ofrecer en las tertulias toda la mierda que Inda ha inventado con impunidad y a conveniencia.

La estrategia de Inda es déspota e intimidatoria. Se sustenta en la calumnia, el insulto, la interrupción y el machismo para desacreditar a los interlocutores.

Da asco ver cómo La Sexta, para garantizar el espectáculo, tolera esta actitud propia de unos servicios secretos represores

El sábado cargó con fuerza contra la tertuliana Ana Pardo de Vera, de Publico.es, a raíz de una información que había publicado el diario ARA y que ella citó. La periodista leyó las conclusiones del juez fruto de la querella criminal que el entonces alcalde Xavier Trias interpuso contra Unidad Editorial (El Mundo) y Eduardo Inda. La periodista le recordó que el juez había especificado que la información que utilizó Inda era falsa y no había sido contrastada y que él corría el riesgo de sentarse en el banquillo de los acusados por aquella difamación. Inda, con una sonrisa inquieta, la interrumpía gritando en bucle las mismas frases: "¡Te lo estás inventaaaandooo!", "¡No tenéis ni ideeeeaaaaa!", "¡Que sííííí! ¡Que síííí!" Pardo de Vera no se arrugó y continuó desmontando las teorías de Inda, que insistía en que Trias sí tenía estas cuentas escondidas. Acorralado, contraatacó en lo personal: “¡A mí no me va a dar lecciones una señorita de Podemos, que vive en un pazo y que es la sobrina del vicepresidente de la Asociación de Hidalgos de España, que es lo más decimonónico que hay! "Y repetía, queriéndola humillar:" ¡Eres una noble de Podemos! ¡Señora baronesa, me deja terminar! ¡Señora hidalga, deje hablar a los plebeyos como yo!" Inda terminó acusándola de estar imputada por la justicia (que es falso) y de mentir. Da asco ver cómo La Sexta, para garantizar el espectáculo, tolera esta actitud propia de unos servicios secretos represores, que se informan de la vida de los periodistas, de lo que votan, de dónde viven y de quién son familia a partir del momento en que se sienten descubiertos. El presentador, Iñaki López, desempeñó un papel blando y permisivo. En ningún momento se mostró escandalizado o molesto por la estrategia vil de menospreciar en lo personal a otro colaborador. Inda utiliza la intimidación mafiosa y unos recursos propios de un régimen dictatorial (incluyendo la calumnia), pero García Ferreras es su cómplice.