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Un ministre al bar del Congrés

Que no, tío, que los mercaos no son gilipollas... Ponme otro carajillo, anda, que hoy me lo he ganao, joder. Hombre, pero hombre, ¿cómo coño van a dejar caer a España, mecagüenlamar? Están todos esos socialistas que hemos borrao de la Agencia Tributaria, y están todos esos renegaos de los nacionalistas... Sí, los catalanes. Pero, ¿a quién coño le importa lo que digan esos tíos? El BCE puede decir misa, pero sin España no hay Unión Europea, hombre, que te lo digo yo. Fijo. Que te lo repito y pito: que los mercados no son gilipollas. Anda, vete a ver si encuentras la botella de chinchón, que te pago la consumición a precio de señoría. Los del 23-F se cascaron más de doscientas mil pelas de las de 1981 en cubatas gratis, y que yo sepa nadie se las ha reclamao. ¿Me voy a poder tomar un carajillo en condiciones o no, hostias? Que a este paso, entre parados y catalanes, a España no la va a conocer ni la madre que la parió.

Es que España es demasiao grande, tío. Hay quien no ha terminao de pillar el tema, pero España sigue siendo la cremallera que cierra Europa a África. Y eso es importante, tío. Somos territorio fronterizo, y tenemos que hacer valer nuestra condición. Ahí estamos, con un par. ¿Tú estás contento con tu trabajo, o no? Pues claro que lo estás. Ahí es nada, camarero en el bar del Congreso de los Diputaos. ¿Quién te lo iba a decir, eh, cabrón? Pues aquí estás, hablando ni más ni menos que con un menestro. Que en la España democrática nadie es más que nadie, mecagüenlamar. No, ni los catalanes. Que hay catalanes buenos, que te lo digo yo. Lo que pasa es que hay que conocerlos. Mucho Barsa y mucha hostia y mucho rollo, pero al final se ponen en el sitio. Que es lo que yo te digo, que España todavía impone mucho. Nadie quiere ser nuestro enemigo. Empezando por los mercaos. Y si los mercaos no son tan gilipollas de ponérsenos tontos, no va a serlo nadie más. Fíjate que incluso Mariano se hace escuchar en los foros mundiales, y eso que Mariano solamente es Mariano. Pero es que representa a España, tío, y eso impone. Anda, ponme otro carajillo. Y una porra, que veo que te han sobrao de esta mañana.

Pues lo que te decía, chaval. Voy a preparar mis intervenciones en los próximos foros europeos, que están todos llenos de gilipichis que esperan que les digamos no sé qué de la deuda. ¿La deuda, me dicen? ¡Por el forro me paso yo la deuda! Que esto es España, mecagüenlamar. Y que sin nosotros no van a ninguna parte. Ya puede decir misa la Merkel. Peazo pesada, joder. Que esto no es Uganda, como dijo Mariano, a ver si nos aclaramos. Aquí los salarios no han bajado, han moderado su crecimiento. A ver si hablamos con propiedad, hombre, ya. ¿Viene ese carajillo o no viene? Porque me lo tomaré a la salud de los mercaos, que no son gilipollas. ¿Los votantes? Los votantes no son los mercaos. Anda, chaval, aquí tienes una propina. Que uno es menestro, pero buena persona, diga lo que diga el Financial Times ése. Mecagüenlamar, hombre, que ya está bien.

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