DÍGITOS Y TRASTOS

¿Y ahora, qué haré con un Huawei sin Google?

Aconsejan a los clientes empezar a buscar alternativas a los servicios y aplicaciones que usan ahora

Si tenéis un móvil Huawei –o bien uno de su segunda marca, Honor– es probable que estéis sufriendo por si vuestro aparato acaba transformándose en un pisapapeles carísimo, desde que Google y otras empresas norteamericanas notificaron hace unos días que suspenderían relaciones con la empresa china, en cumplimiento de una orden del departamento de Comercio de los EE. UU. De momento el anuncio ha quedado en agua de borrajas porque la medida no se aplicará durante tres meses, tiempo suficiente para que los gobiernos de los dos países implicados se pongan de acuerdo en la dura negociación comercial que mantienen. Además, tanto Google como Huawei han asegurado que los teléfonos existentes seguirán recibiendo actualizaciones de seguridad. Pero la ambigüedad de los respectivos comunicados hace que sea prudente volver a examinar las opciones que los usuarios de los móviles Huawei –y los de cualquier otra marca que utilice el sistema operativo Android– tienen al alcance para vivir fuera del ecosistema de Google sin tener que pasarse al de Apple.

El sistema operativo

Android es el elemento primordial de este ecosistema. A pesar de lo que a menudo se dice, la variante que los móviles de Huawei –y los de otras marcas, como Samsung– llevan de serie no es la AOSP (Android Open Source Project), de código abierto, sino una específica de Google, vinculada de forma indisoluble a los servicios y los productos de la empresa. Para prescindir de este Android de Google hay que sustituirlo por otro sistema operativo. Huawei lleva al menos tres años creando uno propio, hasta ahora conocido como HongmengOS, pero la semana pasada patentó en Alemania la denominación ArkOS, más comercial fuera de China. Probablemente estará basado en la AOSP con la misma capa visual Emui que ya llevan los móviles actuales, y vinculado a los servicios de Huawei que comento más abajo. Si no queréis esperar, podéis probar LineageOS, la más completa de las variantes de AOSP gracias a años de evolución bajo el nombre de CyanogenMod, y que incluye funciones avanzadas de privacidad y seguridad. Tenéis que descargar los archivos compatibles con vuestro modelo de teléfono y tener presente que el cambio de sistema –una operación denominada flashear la ROM– es difícil de revertir.

El acceso a Google

La estrecha vinculación entre el Android de Google y sus servicios implica que cambiar de sistema operativo nos deja sin acceso a los servicios Google Play Services Framework del gigante de internet. Si no podéis prescindir, porque alguna de las aplicaciones de terceros que utilizáis los necesita, tendréis que instalar también MicroG, un conjunto de módulos de software que restituyen este acceso por medios independientes.

La tienda de aplicaciones

Uno de los elementos más populares del ecosistema Android es la Play Store, de donde se pueden descargar millones de títulos compatibles con la plataforma. Sin embargo, no es el único. La propia Huawei ya ofrece a los móviles existentes su AppGallery, donde se encuentran muchas de las aplicaciones más populares, además de temas gratuitos y de pago para personalizar el teléfono. Igualmente, Amazon tiene en su Appstore el segundo catálogo más amplio de títulos para Android, que ofrece gratis algunos de los que en la Play Store hay que pagar. Pero cabe recordar que Amazon también es una empresa yanqui, que así mismo podría verse afectada por el bloqueo a Huawei si se acabara aplicando. Otra alternativa es Yalp, un repositorio muy completo, pero sin el automatismo de las actualizaciones que sí ofrecen Google y Amazon.  Más radical, y también más limitado, es F-Droid, un catálogo donde encontraréis exclusivamente aplicaciones gratuitas y de código abierto.

Las aplicaciones

Aquí el peso de Google y la dificultad por prescindir van por barrios. Según la empresa de telemetría Smartme Analytics, el 85% de los usuarios de Huawei utilizan el navegador Google Chrome, pero este es especialmente sencillo de sustituir, y desde hace unos días es todavía más recomendable hacerlo porque Google ha vetado a todos los bloqueadores de publicidad menos el suyo. Yo utilizo en todos mis dispositivos el navegador Brave por sus funciones de privacidad –incluida una modalidad de navegación ultrasecreta mediante la red distribuida Tor–, pero también es muy recomendable la aplicación móvil de Firefox. Como buscador web, por supuesto, se puede utilizar el discreto DuckDuckGo.

El correo electrónico Gmail es el segundo servicio de Google más popular entre los usuarios de Huawei, aunque en este caso ya hablamos solo de un 59%. Una excelente alternativa funcional sería Microsoft Outlook, pero aquí podríamos volver a chocar con el veto de los EE. UU. En cambio, no debería pasar con el suizo ProtonMail, que exhibe privacidad pero reserva las funciones más avanzadas para los clientes de pago. Si no tenéis el correo en la nube, podéis utilizar la aplicación propia de Huawei para conectaros a vuestros buzones con los protocolos POP/SMTP de toda la vida.

El 43% de los propietarios de un móvil Huawei utilizan los mapas de Google. Una alternativa puede ser el potentísimo Here We Go, nacida en el seno de Nokia pero actualmente propiedad de las alemanas Audi, BMW y Daimler (y que, por ejemplo, es mucho más fiable que Google Maps cuando la ruta incluye trayectos en trenes de Cercanías en Cataluña). También podéis probar herramientas colaborativas como la cartografía de Open Street Map, mediante la aplicación OSMAnd, y la información de transporte público de la aplicación Transportr.

Disponer de almacenaje en la nube habilita varias posibilidades: sincronizar los contactos de la agenda, tener los documentos y otros ficheros accesibles desde cualquier dispositivo conectado, hacer copias de seguridad del contenido del teléfono y guardar las imágenes y los vídeos sin ocupar espacio en el teléfono son solo algunas. El 42% de los usuarios de Huawei utilizan Google Drive, pero la marca china ya ofrece a sus clientes un servicio equivalente llamado Huawei Mobile Cloud, con servidores ubicados en Europa y con 5 gigabytes (GB) de capacidad gratuita, ampliables a 50, 200 o 2.000 GB, pagando una cuota.  Alternativamente, podéis optar por el veterano Dropbox o incluso crear vuestra nube privada conectando al router de fibra de casa o el despacho una unidad de disco NAS de marcas como WD MyCloud, Seagate, Iomega o Synology.

En cuanto a YouTube, el otro gran servicio de Google, su enorme cantidad de contenido es imposible de replicar. El servicio Huawei Video ofrece un catálogo más parecido al de una plataforma de vídeo a la carta como Netflix o Filmin. Pero si tenéis que publicar vídeos propios, lo podéis hacer igual de bien en la francesa Dailymotion.

Naturalmente, la necesidad de recurrir a todas las alternativas citadas solo se presentará si las tecnológicas de los EE. UU. acaban consumando la amenaza de bloqueo a Huawei. Pero este periodo de incertidumbre puede ser saludable si nos impulsa a considerar alternativas a nuestra dependencia inconsciente de Google. Una sugerencia: recuperad aquel móvil antiguo con Android que tenéis guardado en el cajón y utilizadlo para probar las aplicaciones y los servicios que os sugiero. Quizás os sorprenderéis.