BANCA

De CaixaBank al Sabadell: dos fusiones, dos mundos

La entidad catalana absorbió a Bankia con una operación ‘suave’ que difícilmente ofrecerá ahora el BBVA

Habían pasado escasos minutos desde que el ARA avanzaba la noticia de que CaixaBank y Bankia ultimaban la fusión cuando un mensaje llegaba a las redacciones de todo el país: la futura entidad tendría una coexistencia de sedes centrales en Barcelona y Madrid. Y la nueva CaixaBank tendría como presidente al máximo dirigente de la entidad pequeña, José Ignacio Goirigolzarri.

Ayer, cuando se cumplían 48 horas de los comunicados del BBVA y el Banco Sabadell dirigidos al regulador de los mercados para anunciar que estaban negociando su fusión, los trabajadores de las dos entidades no habían recibido ni un solo mensaje tranquilizador de cara a su futuro. El sentido económico de estas operaciones pasa por adquirir a los clientes de la entidad pequeña con solo una parte de sus empleados, y los analistas han avisado de que esta fusión en concreto será especialmente cruda en términos de ocupación, debido a la fuerte presencia del BBVA en Catalunya. Según CCOO, sindicato mayoritario en los dos bancos, la entidad catalana tiene en el Principado 6.450 empleados, por 5.200 del banco de origen vizcaíno.

La falta de mensajes tranquilizadores para el banco pequeño de la operación -el Sabadell- contrasta fuertemente con lo que hizo CaixaBank. Hasta ahora, algunas voces del sector apuntan que el BBVA dará continuidad a una parte de los servicios centrales del Sabadell, pero no se concreta de qué dimensión se habla. Y aunque es menos probable, también se especula con el hecho de que Jaume Guardiola, número dos del banco catalán, pueda tener este mismo rol en la entidad resultante. Pero de momento son solo rumores que ninguna de las partes implicadas confirma.

“CaixaBank fue generosa; yo he visto despidos en masa de directivos de los bancos absorbidos, y en este caso les han dado el presidente”, explica una fuente financiera respecto a la suerte de Bankia. La entidad catalana, en una operación gestada por Isidre Fainé, presidente de La Caixa, también prevé que los servicios centrales de Bankia en Madrid sigan teniendo un papel protagonista.

Fuentes financieras explican que la operación suave de CaixaBank también tiene un trasfondo político que hay que entender. Bankia está participada por el Estado a través del FROB, cosa que no se tiene que olvidar. Y en muchos entornos todavía persiste una resistencia atávica a admitir que una empresa catalana pueda adquirir a una madrileña, como se vio en el intento de Gas Natural con Endesa.

Una urgencia más acusada

Otra de las diferencias entre las dos fusiones es el momento en el que se han planteado. El movimiento sirvió a CaixaBank para anticiparse a una situación difícil, y en ningún caso estaba en un momento desesperado. Tampoco lo estaba Bankia, que disfruta de una solvencia muy elevada gracias a las ayudas públicas que recibió en su día.

La última fusión es muy diferente. “Llega demasiado tarde y ahora ya era obligada”, dicen fuentes financieras haciendo referencia a la caída en la bolsa del Sabadell. “Y por lo tanto la situación es muy diferente: aquí hay un que paga y uno que está necesitado”, añaden.

Entre las dos fusiones también hay otra diferencia: la de CaixaBank se anunció cuando las conversaciones ya estaban avanzadas y la del Sabadell está más verde. Ayer mismo, el consejero delegado del BBVA, Onur Genç, trataba de enfriarla apuntando que nada garantiza que se llegue a un acuerdo. Pero algunas voces lo corrigen: “Llegados a este punto alguien tiene que cargar con el Sabadell, y el BBVA lo sabe”.

“A diferencia de la fusión de CaixaBank y Bankia, aquí ninguna parte va muy emocionada al altar”, reflexiona otra voz del sector. “Y lo que se está viendo es explícito: formalmente quizás es una fusión, pero la ejecución será una compra pura y dura”.

El Banco de España reclama a la banca que no afloje en provisiones

En pleno baile de fusiones, el Banco de España advirtió ayer a las entidades de que el 2021 será un año difícil en términos económicos y de morosidad, y que tienen que prepararse para afrontarlo.

El organismo regulador, en voz de la subgovernadora, Margarita Delgado, afirmó que no considera “prudente” que los bancos hayan reducido las provisiones (el dinero que destinan a futuras necesidades) durante el tercer trimestre del año.

Desde que estalló la pandemia, las entidades han acumulado un colchón conjunto de 21.000 millones en provisiones, pero de estos, solo 3.180 pertenecen al tercer trimestre.