Carta a Manuel Marchena: '¿La apariencia o la conciencia?'

No es lo mismo desear que se pudran en la cárcel que ser tú el responsable de encerrarlos

Supongo que nadie escribe una carta a los jueces. Las cartas se envían a los presos para que las lean y relean en las celdas a las que precisamente los jueces les han condenado a muchos años y un día. Con la venia, señoría, hoy romperé la norma y le haré llegar un elogio, algunas dudas razonables y un deseo final.

Usted ha tratado a los acusados, en esta primera semana de juicio, con un respeto exquisito. Le hemos visto una pulcritud inédita en cualquier tertulia o debate parlamentario, que ya hemos dejado de seguir porque no tenemos estómago ni hígado para aguantar más desprecios y humillaciones. Líderes políticos y comentaristas a sueldo de los partidos podrían tomar nota de su comportamiento de relator supremo. Permitir el discurso político de Oriol Junqueras, que iba mucho más allá de los hechos juzgados, sin interrumpirle ni una sola vez; amonestó al fiscal y a la abogada del Estado -a quien (ya me perdonará, señoría) muchos percibimos como jugadores de su mismo equipo, el Deep State FC- o negar las peticiones de Vox son buenos gestos para creer que en este juicio quizás todavía no esté todo dicho.

No me demoro más en el elogio, porque tampoco me gustaría pecar de ingenuo. Ahora las dudas. ¿Por qué ha querido transmitir esta sensación de que era más comprensivo con los acusados que con los acusadores? La respuesta más sentida ha sido: que no se diga. Porque hay cámaras, porque nota el peso de la mirada internacional y la sombra del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. Estaríamos dentro del terreno de las apariencias. Se trataría de que pareciera un juicio justo, aunque no lo acabara siendo. Un ejercicio de cinismo amable.

Permítame, sin embargo, que añada un elemento con el que poca gente cuenta y que creo también jugará un papel: el factor humano. ¿Qué ha pesado más en su magnanimidad: la apariencia o la conciencia? ¿Hacerlo bien porque ahora hay gente mirando o hacerlo bien porque sabes que, hasta ahora, lo has hecho mal? Se ha creado un clima -heredero del "a por ellos"- en el que mucha gente quisiera ver a los presos políticos encerrados durante 25 años. Pero la decisión dependerá de siete personas. Y no es lo mismo desear que se pudran en la cárcel que ser tú quien tengas que dictar sentencia y, por tanto, ser tú el responsable de enviarlos a prisión. Y aquí es donde entran en juego las contradicciones íntimas, la dificultad para engañarse a uno mismo. Que alguien se saltó la ley es evidente, pero todo el montaje para convertir esto en un golpe de estado con violencia no se sostiene. Y esto lo saben. Y espero y deseo que les pese, a la hora de dictar sentencia.

P.D. Ojalá lo que hubiera emergido esta semana fuera la conciencia de haber instruido una causa a partir de un relato falso para calmar la sed de venganza que se ha alimentado durante un año y medio. Que no dejaría de ser otra forma de saltarse la ley. Tiempo habrá para verlo.