El análisis de Antoni Bassas: 'Electoralismo y fecha de las elecciones'

Iceta hizo un recital de argumentos a favor de celebrar las elecciones precisamente el día con más contagios en Catalunya en 10 meses de pandemia

Faltan dos días para que el Govern y la mesa de partidos decidan si habrá o no elecciones el día 14 de febrero. El viernes lo sabremos. El lunes les dije que “el PSC tenía prisa por capitalizar el efecto Salvador Illa y llevar a las urnas el impacto que ha supuesto su candidatura”. Y dicho y hecho: ayer Miquel Iceta fue entrevistado en Els matins de TV3 e hizo un recital de argumentos a favor de celebrar las elecciones, precisamente el día con más contagios en Catalunya en 10 meses de pandemia: 6.981 en solo 24 horas. 2.445 personas ingresadas, de las cuales 477 en las UCI. Se le veía el plumero de tres horas lejos.

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Miren, esta situación es muy difícil para todo el mundo: celebrar las elecciones puede tener efectos sanitarios pero también políticos, por ejemplo que elijamos un Parlament con una participación anormalmente baja. A la vez, suspender las elecciones tampoco es neutro: ¿hay que esperar los 54 días que marca la ley para volver a pasar por las urnas? ¿El censo de votantes se tiene que volver a abrir? ¿Cuánto tiempo tiene que durar la campaña? ¿Los partidos que ahora no están representados en el Parlament pueden seguir recogiendo avales? Cuenten con que si pasado mañana se aplazan las elecciones, habrá que anunciar la nueva fecha y las elecciones podrían ser a finales de abril o comienzos de mayo. De hecho, como decimos en portada, “Europa asume que la situación será crítica hasta abril, la variante británica del virus pone en alerta al continente y Merkel anticipa meses muy duros”.

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En estas circunstancias, un ruego a todos los actores políticos: no juguemos electoralmente con la fecha de las elecciones. No lleguemos a este nivel de degradación de la vida pública, mientras estamos midiendo la pandemia en miles de muertos, cuando en la última semana han muerto 435  personas y, desde el inicio de la pandemia, son 17.714. A estas alturas ya entendemos, y no es ironía, que a un gobierno no le es nada fácil tomar decisiones de futuro en medio de una pandemia. Pero, al menos, que las justifique basándose en el interés común y las explique bien.

Nuestro reconocimiento para los que trabajan en primera línea, un recuerdo para los que sufren, para los presos políticos, para los exiliados, y que tengamos un buen día.