PACTOS POSTELECTORALES

Sánchez e Iglesias se reúnen con las “posiciones muy alejadas”

“Sólo quiere hablar de ministerios”, dicen los socialistas, cerrados a la coalición

Las negociaciones entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias para la formación del futuro Gobierno del Estado continúan de forma discreta, con pocos avances. El presidente en funciones y candidato del PSOE se reunió el lunes con el líder de Unidas Podemos en la Moncloa, en un encuentro adelantado este martes por Eldiario.es y confirmado por fuentes de los dos partidos. “Las posiciones están muy alejadas”, admitían fuentes socialistas, que mantienen la exigencia del líder morado de un ejecutivo de coalición como principal escollo para formar el pacto.

El PSOE sigue considerando a Unidas Podemos su “socio preferente”. La reunión de Sánchez con Iglesias de la semana pasada, en el marco de la ronda de contactos con los grandes líderes españoles, sirvió para constatar la voluntad de acuerdo, y para consensuar que la negociación debía ir encaminada a formar un “gobierno de cooperación”. El problema, una semana después, es la definición que dan de este concepto una formación y otra. Para el PSOE, la fórmula puede incluir la participación de independientes de la órbita de Podemos o incluso incorporar a dirigentes del partido en las segundas filas de los ministerios, pero no a ministros con carné morado. Los socialistas argumentan que esta suma puede restar a la hora de recibir el apoyo de algunos pequeños partidos de derechas, que desconfiarían de un ejecutivo escorado en la izquierda de una forma tan clara. Y usan la falta de mayoría absoluta entre Unidas Podemos y el PSOE (tienen 165 escaños de los 176 necesarios) como explicación para descartar la fórmula.

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En cambio, desde Podemos afirman que sólo con un gobierno de coalición que incluya a miembros del partido en las deliberaciones del Consejo de Ministros se podrá controlar el cumplimiento de los acuerdos programáticos en los que trabajan. Ponen como ejemplo la etapa posterior a la moción de censura, cuando el PSOE no llevó a cabo en la medida acordada con ellos algunas reformas, como el control de precios de los alquileres, que provocó una votación contraria de los morados en el Congreso, que devolvió el decreto al Gobierno español.

De puertas afuera, sin embargo, los partidos mantienen el optimismo y la confianza en el acuerdo. Iglesias ha repetido en los últimos días que cree a Sánchez cuando le dice que quiere gobernar con ellos, y se ha mostrado confiado en la posibilidad de acuerdo. Pero de puertas adentro menudean los mensajes de desconfianza. Este martes, sin ir más lejos, fuentes de los dos partidos se acusaban mutuamente de haber filtrado la celebración de la reunión del lunes entre los dos líderes, que la semana pasada se habían comprometido a mantener la discreción en torno a las negociaciones para hacer posible que avancen.

De momento no lo han hecho. Los dos líderes se han limitado al “intercambio genérico” de posiciones, según explicaron fuentes socialistas, que denunciaron abiertamente que Iglesias “sólo quiere hablar de ministerios”. En las próximas semanas están previstos más encuentros, según confirmaron, por su parte, fuentes de Unidas Podemos.

Avancen o no las negociaciones, Pedro Sánchez tiene previsto presentar su investidura en el Congreso en las próximas semanas. Así lo confirmó el lunes el ministro de Fomento y número dos socialista, José Luis Ábalos, quien añadió que no se esperarán a tener los acuerdos para la mayoría asegurados, sino que buscarán que los partidos del Congreso se retraten. De esta forma, aunque la investidura fuera fallida, se activaría la cuenta atrás de dos meses hacia la nueva convocatoria electoral, y el PSOE podría hacer más efectiva la presión sobre sus rivales y especialmente sobre Podemos, que no tiene ningún aliciente para volver a las urnas, sobre todo después de sufrir un nuevo revés electoral en las municipales y autonómicas del 26 de mayo. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, insistió este martes en la idea lanzada por su compañero de gabinete, y dijo que la investidura será “pronto”. El calendario de viajes de Sánchez, que los próximos fines de semana tiene compromisos internacionales en Bruselas y Japón, sitúa la primera quincena de julio como primera fecha disponible para la investidura.

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Hasta aquel momento, el PSOE tendrá que buscar el apoyo de Podemos, pero también el de otros partidos nacionalistas y regionalistas, en una vía sin independentistas preferida por el presidente español, pero que se avista complicada por el alto precio que Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro han puesto a sus votos (el veto a Podemos y el gobierno foral, respectivamente). La alternativa sería contar con la abstención de ERC, con la que el PSOE ha abierto contactos, aunque niega una negociación como tal. El presidente del grupo parlamentario de ERC en el Parlamento, Sergi Sabrià, avisó este martes en una entrevista con Ràdio 4 que el presidente español está poniendo “las cosas muy difíciles” para que se puedan plantear facilitarle una investidura, por la falta de “gestos”, y dijo que decidirán en los próximos días o semanas el sentido de su voto.