Romeva en Mauthausen

El séquito de la ministra del Gobierno de España fue a Mauthausen solo con la bandera española

Los españoles que fueron a parar a los campos nazis eran, por supuesto, del bando republicano, y en algunos de estos campos, como el de Dachau, así lo hacían constar en el triángulo rojo que los marcaba, en el que había las letras SP ('Republikanische Spanier'). El Gobierno debería tener en cuenta, en los homenajes, que la bandera que los representa es la republicana. Franco declaró que no eran españoles (y es por ello que en algunos casos llevaban el triángulo azul de los apátridas). Me lo explicaba un superviviente —ya muerto—, Manuel García, que decidió quedarse a vivir en Linz y enseñar el campo de Mauthausen: para él, que había nacido en Toledo, la rojigualda era la franquista. En aquel campo dieron la bienvenida a los aliados con una bandera republicana confeccionada por dos prisioneros españoles con la ropa del interior de los uniformes.

El séquito de la ministra del Gobierno de España fue a Mauthausen solo con la bandera española, que es legítima y legal, pero quizás no del todo sensible, y abandonó el homenaje después de que la consejera de la Generalitat recordara a Raül Romeva, que es quien inauguró la placa del Govern en memoria de los homenajeados. “Y esto es por todos, eh, por todos los españoles”, dijo enfurruñada la ministra. Justamente todos no. Entonces, uno de los presentes murmuró: “Es que ya no teníais que haber venido”. Y añadió: “Es la primera vez que vienen”.

Si la ministra y todos los que se han indignado por la mención a Romeva disponen de un momento, pueden preguntarles a estos familiares qué piensan, de la prisión de todos ellos y de los golpes de porra. Pero es que la hipersusceptibilidad con esta cuestión viene —y me hace polvo— de la muerte de Neus Català. La ausencia del Gobierno de España en el funeral y el silencio del rey y de la corte solo se explica si tenemos en cuenta que esta mujer, que estuvo en todas las luchas, fue a votar el 1 de Octubre (un acto por el que te llaman “nazi”). Pensemos solo en el funeral de estado que le habrían organizado si se hubiera envuelto con la bandera española y se hubiera declarado, por ejemplo, monárquica. ¿Cuántos centenares de diplomáticos serán necesarios y cuánto dinero para explicar esto a las futuras generaciones?