Rivera y Casado se descuartizan y benefician... a Abascal

Pablo Iglesias fue el vencedor del debate de Atresmedia

Gracias a los que la noche del lunes jalearon a Albert Rivera en RTVE el candidato de Ciudadanos se envalentonó y bebió del elixir de la "remontada" para convertirse la noche del miércoles en el "Albert al borde del ataque de nervios Rivera" de Antena 3.

Y gracias a los que jalearon a Rivera por su inexistente "brillantez" el martes el líder del PP se convirtió en "Pablo borroka Casado en su intento de lapidar...a Rivera. Uno y otro cumplieron con los propagandistas: hicieron de gamberros.

La frase lógica después de ver como se descuartizaban los líderes de la derecha era: ¿ven ustedes estimados espectadores cómo podría ser un gobierno de coalición entre "Albert al borde del ataque de nervios Rivera" y "Pablo borroka Casado" apotados como en Andalucía por "¡Santiago y cierra España Abascal"?

Pero esa idea en busca de autor no dio con él. Nadie la pronunció. Suele ocurrir: lo esencial es invisible a los ojos.

Pero los jaleadores consiguieron, con sus recomendaciones, dando a Casado por amortizado, que el segundo debate se convirtiese en una sala de despiece...de la derecha de cuerpo presente. La otra, Vox, salió por default,  beneficiada.

Y no solo eso. Pedro Sánchez, que podía mantener su pretendido perfil presidencial del martes, también se guió por los jaleadores de Rivera y acudió dispuesto a enlodarse, con libro sobre Abascal y todo. En lugar de desmitificar las gamberradas -segunda fotito enmarcada esta vez de Arnaldo Otegui cocinando en la tele vasca-, les acusó de proferir mentiras.

Y en esta riña de macarras Pablo Iglesias se elevó por encima de todos y recogió la batuta presidencial que le cedió Sánchez.

Por qué algunas verdades del barquero fueron misteriosamente olvidadas es algo indescifrable.  Como subrayar más claramente que en Andalucía la "revolución" de las tres derechas es resucitar a  Ronald Reagan y a Margaret Thatcher beneficiando a los más ricos en plan paraiso fiscal.

En efecto, se ha acordado -para padres, hijos y cónyugues- mantener la exención del impuesto para los patrimonios de hasta 1 millón de euros (que seguirán sin pagar nada) y a partir de ahí, bonificar al 99% todas las herencias que superen esa cuantía, por lo que sólo pagarán el 1%.

El tono educado y las propuestas concretas -como ya ocurriera con Irene Montero en el debate en TVE- corrieron a cuenta de Iglesias, quién respaldó y criticó a Sánchez de manera equilibrada y leal.

En un pais normal, en el ring, el árbitro hubiese cogido el brazo del líder de Podemos y lo hubiera proclamado vencedor.