Sánchez-Guaidó o el desamor

Castigo a la alineamiento del dirigente venezolano con la derecha española

“Hay que conocer a Pedro para entender lo que ha pasado”, dice una fuente próxima a las decisiones de La Moncloa. “Y es que se siente especialmente desagradecido por parte de Juan Guaidó” añade.

En fuentes gubernamentales se admite que Pedro Sánchez siguió lo que parecía ser la conducta generalizada en la Unión Europea al establecer que no recibiría a Juan Guaidó. “Ni Boris Johnson, ni Emmanuel Macron ni Angela Merkel pensaban recibir al dirigente venezolano.

Johnson cambió porque es el más sensible a las recomendaciones de Donald Trump, mientras que Macron, pragmático, no tuvo ningún inconveniente para modificar su predisposición inicial, mientras que el encuentro con Angela Merkel se dio en la cumbre de Davos.

 En este contexto, Pedro Sánchez podía haber modificado su actitud inicial siguiendo los pasos de Macron. Pero decidió no hacerlo.

Las fuentes consultadas por ARA señalan que la actitud de Sánchez influye la idea de que Guaidó no ha calibrado la importancia del apoyo recibido del Gobierno español desde su reconocimiento como "presidente encargado" de Venezuela el 23 de enero de 2019.

Pedro Sánchez anunció el 4 de febrero de 2019 que reconocía a Guaidó como parte de un acuerdo dentro de la Unión Europea. Alemania, Francia, Reino Unido, Dinamarca, Suecia y Austria también lo hicieron el mismo día.

Asimismo, el gobierno español apoyó activamente a Guaidó concediendo asilo diplomáticos a centenares de venezolanos que así lo solicitaron cuando en una gran cantidad de casos, se señala en fuentes gubernamentales, se trataba de personas adineradas que deseaban abandonar el país.

El 30 de abril de 2019, el dirigente opositor venezolano Leopoldo López escapó del arresto domiciliario en el que cumplía pena de prisión durante una jornada en la que sectores minoritarios de las Fuerzas Armadas intentaron derrocar al presidente Nicolás Maduro. López pudo ingresar con su familia en la embajada española en Caracas a invitación del embajador, Jesús Silva, pero no solicitar asilo por no encontrarse en territorio español en ese momento. Desde entonces es "huésped" del representante diplomático español y participa en el llamado “centro de gobierno” creado por Guaidó cuyo objetivo es derrocar al gobierno de Maduro. Fuentes venezolanas lo consideran el gobierno en la sombra.

Estos apoyos, empero, no han supuesto un gesto de Guaidó, se señala en fuentes gubernamentales, de moderación en su alianza con la derecha española de Partido Popular, Ciudadanos y Vox, que utiliza la situación en Venezuela como un arma arrojadiza en la política interna española. Sánchez quiere una salida negociada en Venezuela a través de elecciones.

Guaidó convocó, tras conocer que Sánchez había delegado en la la ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, la tarea de recibirle, un encuentro en venezolanos en la Puerta del Sol para este sábado 24 de enero, una iniciativa apoyada por el PP, Ciudadanos y Vox.

La decisión de Sánchez ha sido, además, la fuente de un enfrentamiento entre los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González el pasado viernes, día 23 de enero. El primero no dudó en la cadena SER en respaldar a Sánchez por no recibir a Guaidó: “Acierta”, dijo. El segundo sin referirse ni a Zapatero ni a Sánchez señaló en Onda Cero que Guaidó “es el único representante legitimado democráticamente, de acuerdo con la Constitución de Venezuela, frente al poder fáctico representado por la tiranía de Maduro”. Al conocer su reacción, Zapatero apuntó: “Moderada no parece”.

La posición de Zapatero no es nueva. Su política de mediación en Venezuela ha saltado por los aires antes incluso del reconocimiento de Guaidó.

Sostiene que es un error promover sanciones económicas cuyas consecuencias son “que sufra un pueblo” y ha apelado al diálogo entre las dos partes como vía para resolver el conflicto de manera “pacífica”.

Zapatero señala que “buena parte de las aproximaciones que se hacen a Venezuela son equivocadas” y ha pedido que la comunidad internacional “no sea parte de una parte” porque “eso es lo que nos ha llevado en muchos sitios al desastre”.

Con todo, las declaraciones de Zapatero de apoyo a la decisión de Sánchez de delegar en su ministra de Exteriores el encuentro con Guaidó han sido valoradas como bienintencionadas pero inoportunas en fuentes gubernamentales.