El fantasma del HSBC persigue a los Botín y al Santander

El juez busca una bolsa de infractores que habrían estado blanqueando capitales

¿Qué quiere el juez José de la Mata –Pepe para todo el mundo- del Banco Santander, a cuya sede central ha enviado a la Guardia Civil? El titular del juzgado central de instrucción número 5 de la Audiencia Nacional –el “director general socialista”, según el portavoz del Partido Popular, Rafael Hernando- instruye una causa secreta que se remonta a la época de su antecesor, Pablo Ruz.

El 20 de junio de 2013, con información fresca aportada por la “segunda entrega” de Hervé Falciani, el informático de la filial suiza del HSBC que había destapado con su “primera entrega”, en 2010, un terremoto en el mundo de la evasión fiscal, la Fiscalía Anticorrupción presenta tres denuncias en la Audiencia Nacional. El juez Ruz abre la investigación: “Diligencias Previas 63/2013 por delitos contra la Hacienda pública y blanqueo continuado de capitales”. La causa, cuyo secreto fue parcialmente levantado por De la Mata ayer, implica a personas que han cometido los presuntos delitos a través de la filial suiza del HSBC. Cuarenta de los presuntos evasores / blanqueadores pertenecen a varias regiones de España. Pero hay muchos más. Y contra estos se sigue la investigación en la Audiencia Nacional, que está bajo secreto de sumario.

El juez José de la Mata ha mandado a la Guardia Civil a la sede central del Banco Santander

No obstante, a raíz del levantamiento parcial del secreto para las cuarenta personas/familias implicadas, se ha conocido la presencia de agentes de la Guardia Civil en la Ciudad Financiera, esa sede de película de ciencia-ficción que alberga al Santander en la localidad madrileña de Boadilla del Monte. En un comunicado, el banco señala: “Se ha recibido una petición de información sobre movimientos de determinadas cuentas corrientes entre entidades, que el banco está atendiendo suministrando todos los datos disponibles”. La clave está en cuatro palabras: “cuentas corrientes entre entidades”.

Lo que De la Mata está rascando en esas cuentas corrientes entre entidades es la existencia de una bolsa de infractores que han estado blanqueando capitales. Esa bolsa estaría llena de nombres aportados por Falciani. Por supuesto, el juez quiere saber la titularidad real y el origen de esas cuentas y cómo llegaron, caso de que se confirme, al Banco Santander. Muchos de los ya imputados –que haberlos, ya haylos- han debido responder cómo abrieron cuentas en el HSBC suizo, una entidad que carece de servicio de banca personal en España. Esos infractores pudieron haber llegado al Banco Santander a través del HSBC suizo. Es decir: este banco podría haber depositado en el banco español cuentas para sus clientes.

De la Mata está rascando en unas cuentas corrientes entre entidades la existencia de una bolsa de infractores que habrían estado blanqueando capitales

Una hipótesis es que se trate de cuentas de valores, esto es, las típicas cuentas que son el instrumento legal indispensable para comprar y vender títulos y bonos españoles. Problema: la información aportada por el Santander al juez ¿arrojará luz sobre la identidad de los titulares reales o beneficiarios? Si se trata, por ejemplo, de cuentas de valores, no es seguro que arroje esa luz. Porque se ha operado de dos modos. Con cuentas nominativas en las que las acciones están registradas a tu nombre, o las llamadas cuentas ómnibus o globales, en las que las acciones están a nombre del intermediario o broker, quien actúa para muchos clientes.

La paradoja es que la familia Botín, accionista de referencia del Banco Santander y que controla la gestión, pagó 200 millones de euros en 2011 al regularizar una fortuna de 2.000 millones oculta en el HSBC Suiza. La Agencia Tributaria les requirió por un saldo de 170 millones de dólares, a raíz de los datos aportados por Falciani en su “primera entrega”… y afloraron 2.000 millones. Se dice pronto.