La guerra de las dos rosas

Asumiendo que Sánchez gana la partida –primarias y congreso– y evita que gane la abstención, su órdago fracasa a la hora de formar gobierno

Pedro Sánchez ha lanzado el contraataque. Los dirigentes que quieren que el PSOE –que haberlos haylos, dice– se abstenga y dé el gobierno a Mariano Rajoy tienen que dar un paso al frente y defenderlo abiertamente en elecciones primarias a secretario general el 23 de octubre, y en el 39 Congreso Federal a primeros de diciembre.

Todo, sostiene Sánchez, a tiempo para poner en práctica la decisión resultante antes de las elecciones, que apuntan al 18 de diciembre. Si ganan los abstencionistas, podrán llevar a la práctica la abstención ante Rajoy y evitar esas elecciones. Si gano yo, señala, intentaré formar un gobierno de cambio transversal para que no haya elecciones. El líder socialista no niega que busca negociar con Podemos, Ciudadanos y, sí, nacionalistas. Si Rajoy lo hizo para la mesa y la presidencia del Congreso...

Sánchez no convocó a la comisión ejecutiva federal, sino a la comisión permanente, un órgano restringido con secretarios de área que controla mejor. Pero en la rueda de prensa posterior, siempre habló, casi como en un acto fallido, de la ejecutiva federal. Y es que antes de celebrarse un Comité Federal –citado para el sábado 1 de octubre– siempre se reúne la ejecutiva que confecciona el orden del día. Pero no esta vez. Porque Sánchez temía una cadena de dimisiones –se necesitan 19 sobre 35 actualmente, a raíz de bajas no cubiertas– para provocar el nombramiento de una comisión gestora y su destitución.

Pablo Iglesias ha lanzado un aviso al PSOE de lo que puede pasar en otras comunidades autónomas mucho más relevantes que Castilla-La Mancha

Sánchez no quiso hablar ayer de los resultados en Galicia y Euskadi. Y desató la guerra de las dos rosas. De un lado, él, contra la abstención, y del otro Susana Díaz y los barones.

La propuesta de primarias y congreso será debatida en el Comité Federal del sábado próximo. Sánchez está seguro de que saldrá adelante. Mejor dicho: está seguro de que Susana Díaz, en estas condiciones, no le disputará la secretaría general con un programa abstencionista.

Pero, más allá de este órdago, ¿tiene carta de triunfo Sánchez en la manga? ¿Que pinta tienen los contactos para formar un gobierno alternativo?

En las últimas horas se ha podido ver cómo se las gasta Podemos. Pablo Iglesias necesitaba una noticia fuerte, del estilo Juego de Tronos, serie en la que suele inspirarse. Mientras Sánchez estaba reunido, Podemos anunció que el acuerdo de investidura que dio el gobierno al PSOE en Castilla-La Mancha (vamos, el escaño que le permite gobernar a Emiliano García- Page) está “muerto”. Una vendetta. Porque García-Page es una de las voces más críticas con Sánchez. Pablo Iglesias avisa al PSOE lo que puede pasar en otras comunidades autónomas mucho más relevantes que Castilla-La Mancha.  

Pero lo que importa es esto: asumiendo que Sánchez gana la partida –primarias y congreso– y evita que gane la abstención, su órdago fracasa a la hora de formar gobierno.

Sánchez ha mantenido muchos contactos, sí. Y apunta que los que le escuchan le aconsejan dar la batalla interna en el PSOE para que el partido tenga una sola voz favorable a un gobierno alternativo al PP. Y que después hablarán.

Carles Puigdemont le ha hecho llegar el mensaje, según fuentes solventes, de que decidirá en el último momento, en las horas previas al miércoles 28, sobre el referéndum de independencia.

Con todo, da la impresión de que Sánchez sabe que es una operación imposible. Pero cree que, al menos, este nuevo intento le permitirá acudir a elecciones el 18 de diciembre para rentabilizar el no a Rajoy.