El coronavirus como cordón sanitario frente al 'corinnavirus'

El 5 de marzo de 2019 los abogados de Corinna se dirigieron a Felipe VI

La Casa del Rey ocultó a la opinión pública al menos desde el 5 de marzo del 2019 que Juan Carlos I abrió en 2008 -cuando todavía estaba en ejercicio- la Fundación Lucum con domicilio en Panamá, de la que él mismo era el primer beneficiario ( Ayant droit économique o beneficial owner) y su segundo beneficiario, el entonces príncipe de Asturias y actual rey, Felipe VI. Asimismo, también tuvo conocimiento de la Fundación Zagatka, abierta por su padre en Liechtenstein en 2003, en el que Juan Carlos I era el tercer beneficiario y el entonces príncipe de Asturias cuarto beneficiario a partir de 2006.

El rey Felipe VI lo supo al menos por parte de la Fundación Lucum a raíz de que los abogados que presuntamente representan la ex amante de Juan Carlos I, Corinna Larsen -con anterioridad, princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein-, se dirigieron a la Casa del Rey el 5 de marzo de 2019 a través de un escrito en el que le informaban que figuraba como segundo beneficiario.

La Casa del Rey ha aprovechado una circunstancia que tampoco parece casual -la aparición, la noche del sábado, en línea, de una información del diario británico The Sunday Telegraph en la que se hacía la revelación que Felipe VI, según los documentos a que tuvo acceso el diario, figura como segundo beneficiario, después de Juan Carlos I, de la Fundación Lucum- para emitir un comunicado, precisamente durante la jornada siguiente al anuncio de la declaración del estado de alarma por la propagación del coronavirus en España.

El distanciamiento del rey Felipe VI respecto de su padre que se deduce del comunicado real parece en cierta medida la repetición de la conducta que adoptó el propio Juan Carlos I a finales de 2011 respecto a su yerno Iñaki Urdangarín, cuando la investigación del juez José Castro en Palma de Mallorca cercaba a Urdangarín. La Casa del Rey argumentó ante los medios de comunicación que el monarca ignoraba los negocios de su yerno y, que precisamente, por su advertencia Urdangarín había abandonado su actividad. Ahora ante la investigación del fiscal Yves Bertossa en Ginebra, Suiza, sobre las actividades de Juan Carlos I, es Felipe VI quien toma  distancia respecto a su padre.

La Casa del Rey no dijo nada cuando el diario Le Tribune de Genève informó el 4 de marzo que en la cuenta de la Fundación Lucum al banco Mirabaud de Ginebra, propiedad del rey Juan Carlos I, recibió el 8 de agosto de 2008 una transferencia de 100 millones de dólares, enviada por el ministerio de Finanzas de Arabia Saudí, un "regalo" aparentemente otorgado a Juan Carlos I por el entonces rey saudí Abdallah bin Abdulaziz, fallecido en enero de 2015.

De la cuenta de Lucum, según el diario ginebrino, Juan Carlos I transfirió en 2012, es decir, cuatro años después de recibir el dinero de Arabia Saudí- 65 millones de euros a una cuenta de un banco en las Bahamas cuya beneficiaria era Corinna. Según sus abogados londinenses se trataba de una donación "no solicitada" por el ex amante que reflejaba el "encariñamiento" de Juan Carlos I con Corinna y su hijo.

Lo relevante: la Casa del Rey supo que la información del diario ginebrino era una filtración directa, según fuentes jurídicas suizas consultadas por el ARA, sobre la investigación de un presunto blanqueo de capitales agravado que lleva el fiscal de Ginebra Yves Bertossa, después de un año y medio.

Bertossa, precisamente, después de visitar Madrid el 21 de octubre de 2019, consiguió por comisión rogatoria que el juez Manuel García Castellón de la Audiencia Nacional le enviara los audios con conversaciones entre Corinna y el ex policía José Manuel Villarejo, en los que la ex amante del rey hablaba de un pago de 100 millones de dólares y de comisiones pagadas por el lobby para conseguir el contrato de 7.000 millones de dólares para construir el tren AVE a la Meca.

Tras la visita, el fiscal Bertossa hizo un intercambio de información con el fiscal jefe de la Fiscalía Anticorrupción, Alejandro Luzón, por un lado, y con el juez García-Castellón, por otro.

La Casa del Rey señala en su comunicado emitido este domingo 15 de marzo que informó "las autoridades competentes". Esta ambigüedad, que significa? Fuentes gubernamentales consultadas por el ARA aseguran que es una fórmula para señalar el gobierno de Pedro Sánchez.

Según asegura el comunicado, se resuelve cancelar la asignación que recibe Juan Carlos I del presupuesto de la Casa del Rey, teniendo en cuenta que, según señala, el entonces príncipe de Asturias desconocía en 2006 (Zagatka) y el 2008 (Lucuma) que había sido designado de dichas fundaciones.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se opuso la semana pasada en el Congreso a una comisión de investigación sobre las presuntas actividades corruptas de Juan Carlos I, una iniciativa a la que apoya su socio de coalición, Unidas Podemos. Ya se había opuesto con anterioridad a una iniciativa similar.

Pedro Sánchez, a la luz de la confesión de la Casa del Rey, tenía información directa de Felipe VI sobre la veracidad de la existencia de dichas fundaciones.

Las operaciones del entonces rey Juan Carlos I en Suiza podrían implicar infracciones tributarias graves, tanto en la liquidación del IRPF como en cuanto a declarar, a partir del 2013, según el formulario 720 de los bienes en el extranjero.

Tanto el supuesto "regalo" del ministerio de finanzas saudí -100 millones de dólares en agosto de 2008, ya estallada la Gran recesión- como el posterior regalo, en 2012, a su ex amante Corinna de 65 millones de euros son dos operaciones que el fiscal Bertossa ya ha acreditado a través de entradas y registros en Rhone Gestion, Boulevard Georges-Fabon, 2, y en la sede de la Banque Mirabaud, domiciliada en la misma calle, número 29. Los gestores de la fundación, Arturo Fasana, imputado en su día en el caso Gürtel, y el conocido abogado en asuntos de negocios, Dante Canonica.

La conciencia sobre la gravedad de la situación -bajo investigación en Suiza, y en cuanto a las presuntas comisiones del AVE a la Meca, también en España- condujo los asesores del rey emérito a contratar el ex fiscal Javier Sánchez-Junco, que se incorporó a la Fiscalía Anticorrupción a finales de los años noventa para colaborar con el fiscal jefe Carlos Jiménez Villarejo y el teniente fiscal Luis López Sanz en el cierre de la calificación del caso Banesto. Fue Sánchez-Junco, precisamente, quien durante el juicio oral pidió al tribunal la lectura del acta de la Fundación Melvin, de Liechtenstein, a través de la cual Mario Conde había canalizado dinero de Banesto.

El papel del ex director del CNI

¿Cuál era el propósito de la carta escrita por los abogados de Corinna Kobre & Kim el 5 de marzo de 2019 al Rey Felipe VI?

Las fuentes jurídicas consultadas señalan que se trataba de llegar a un pacto para que se pusiera punto final a lo que Corinna llamaba un seguimiento y acoso de los servicios de inteligencia de España, operación dirigida por el entonces director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán.

La misiva del 5 de marzo de 2019, dirigida al efe de la Casa de Su Majestad el Rey, Jaime Alfonsín Alonso, según ha relatado Corinna al periódico británico  Daily Mail, no obtuvo respuesta directa.

Pero al parecer sí tuvo consecuencias. El sábado 16 de marzo de 2019, el rey emérito Juan Carlos I viajó a Londres en un jet privado y se reunió con Corinna y su hijo Alexander, de 17 años. Según el citado periódico, el hijo también confirmó la reunión. “No puedo dar detalles sobre este encuentro privado, excepto que el rey emerito se mostró muy preocupado con el asunto de interés mediático”.

Precisamente, los abogados de la examante de Juan Carlos I han anunciado a finales de febrero que interpondrán una denuncia en el Alto Tribunal de Justicia británico por seguimientos y acoso del Estado español y su servicio de inteligencia, un caso que según el citado periódico, llevaría el abogado y miembro de la Fiscalía Británica (Crown Prosecution Service) James Lewis.

De momento no ha noticias sobre la denuncia.