Un tribunal con ponente… y aspirante a ponente

A la par del magistrado progresista Sáez trabaja el conservador Vieira

Adivinanza: ¿en que se diferencia a primera vista (aparte del número de magistrados) el tribunal del Procés en el Supremo del tribunal sobre los Mossos en la Audiencia Nacional?

Respuesta: mientras en el Supremo el presidente y ponente, Manuel Marchena, era el único de los siete magistrados que lucía ordenador y escribía todo el tiempo, en la Audiencia Nacional aparte del ponente, el magistrado Ramón Sáez, que toma nota en su ordenador, los otros dos miembros, la presidenta Concepción Espejel y el magistrado Francisco Vieira, también lo hacen. 

Los tres, pues, trabajan prácticamente al mismo ritmo. Y normalmente no es así. 

Porque el ponente es quien elabora el borrador de sentencia, lo que exige asumir la mayor carga de trabajo, al tiempo que el presidente dirige el plenario y el tercer miembro del tribunal sigue con cierta distancia los testimonios y otras pruebas.  

Pero cuando fijas la mirada en el tribunal durante las declaraciones adviertes que los tres miembros trabajan con intensidad parecida. La presidenta Espejel sorprende incluso a los letrados con la numeración de ciertos documentos.

¿Adónde conducen estos brochazos? 

A que es muy probable que los miembros del tribunal sean conscientes de entrada que el desenlace será difícil. En roman paladino: que será muy difícil llegar a una sentencia por unanimidad. El tribunal está compuesto por un magistrado progresista, Ramón Sáez, poco dado a las transacciones en aras de un veredicto unánime. 

En 2014, Saéz fue ponente en la absolución de 19 acusados tras el juicio del asedio al Parlament catalán (junio 2011) contra los recortes sociales. En esa sentencia contó con el apoyo de otra magistrada progresista, Manuela Fernández de Prado, y con el voto en contra de Fernando Grande-Marlaska, entonces presidente de la sala de lo Penal de la Audiencia Nacional, quien emitió voto particular.

Por tanto, un escenario de 2 contra 1  en la sentencia sobre los Mossos entra totalmente dentro de las posibilidades. Ello supondría una ponencia que rechace condenar por el delito de sedición y una mayoría dispuesta a hacerlo. Es decir: Sáez contra Espejel y Vieira. 

En ese caso, la ponencia podría pasar a Vieira, como magistrado de la mayoría.  Y si se observa cómo está trabajando el que fuera presidente de la Audiencia Provincial de Madrid primero y presidente del Tribunal Superior de Justicia de Madrid hasta finales de 2018, no es difícil avizorar el escenario descrito.

Comisario político

Mientras, en la sesión del juicio oral de ayer quizá quedó más patente que nunca, mira por dónde, el papel desempeñado por el coronel Diego Pérez de los Cobos en el dispositivo del 1-O.

Y ello por el cruce de declaraciones de los testigos Albert Batlle, exdirector general de la Policía autonómica, y el comisario de los Mossos, Joan Carles Molinero. 

Batlle, que ejerció entre 2014 y julio de 2017, ha evocado la figura del coronel Pérez de los Cobos en la época que compartían actividades en la Junta de Seguridad de Cataluña.

“Era un cargo político del Ministerio del Interior. Nunca le vi con uniforme. Era el número tres del Ministerio, después del ministro y el secretario de Estado de Seguridad. Yo nunca despaché con el director general de la Policía o el de la Guardia Civil, pero sí con Perez de los Cobos. Y hubo fricciones entre Trapero y Pérez de los Cobos, fuerte tensión dialéctica…”

En su turno, en respuesta al fiscal Miguel Ángel Carballo, el comisario Molinero explicó que la oposición de los Mossos al nombramiento de Pérez de los Cobos como coordinador de las fuerzas antireferéndum el 23 de septiembre de 2017 tuvo carácter operativo. 

“Era necesario para coordinar el nombramiento de una persona de perfil policial. Pérez de los Cobos no tenía capacidad operativa”, señaló. 

Carballo apuntó que se trataba simplemente de convocar reuniones de coordinación. 

Pues eso, el comisario político.