Notoriedad y negocio

Son innumerables las historias reales convertidas en historias de entretenimiento

Yo entiendo que de ciertos sucesos épicos se acabe haciendo un libro o una película. La historia de 'Lo imposible', que narraba las peripecias de una familia española ante el tsunami de Tailandia; la increíble historia del equipo de rugby accidentado en los Andes y que dio lugar al libro y película '¡Viven!'... Son innumerables las historias reales convertidas en historias de entretenimiento.

Pero lo de los once chicos tailandeses y su monitor atrapados en una cueva y rescatados por equipos de submarinistas alcanza ya lo inimaginable. Porque los chicos salieron hace apenas una semana y ya se está preparando el libro, el gobierno tailandés está negociando con productoras la película y, lo más alucinante, el negociado de turismo tailandés está estudiando convertir la cueva en un destino turístico, visita guiada de por medio, incluida la posible experiencia del visitante de recorrer algunos metros de cueva sumergida para experimentar lo que los niños vivieron con tal de salvar sus vidas.

Ya lo dijo Vargas Llosa: es la sociedad del espectáculo. Pero llevado a su máximo exponente. Se tardó 21 años en rodar la tragedia de los Andes y la historia de la cueva se rodará probablemente el año que viene. El motivo es bien sencillo. Hay algo distinto y que ha cambiado el mundo para siempre. Se llama notoriedad global. La notoriedad global es la capacidad de haber alcanzado conocimiento, interés y recuerdo en la mente de los consumidores de un mundo globalizado. El equivalente de inversión publicitaria de la historia de los niños es incalculable. Ni siquiera una entrega de 'La Guerra de las Galaxias' es capaz de lograr la atención mediática que logró la cueva de Tham Luang.

En 'marketing' se denomina “embudo de compra” al proceso mediante el cual el conocimiento se convierte en dinero. Solo si alguien conoce una marca o producto podrá acabar adquiriéndolo. Se descubrió que la notoriedad es susceptible de convertirse en negocio, así que todo lo notorio se mercantiliza, sea el traspaso de un jugador, su cuenta de Twitter o una tragedia con final feliz. O no feliz. Porque les recuerdo que falleció un submarinista que se presentó voluntario para ayudar cuyo funeral todavía no ha tenido lugar. El plan de negocio en marcha y una de las víctimas aun por enterrar. En fin…

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