Todas las niñas de Nigeria

Boko Haram es un grupo terrorista que lleva actuando desde el 2002. En el 2011 Nigeria declaró el estado de emergencia debido a los ataques de Boko Haram. En el 2012 Boko Haram mata a más de 165 personas en una cadena de atentados en Nigeria. Poco tiempo después, el mismo año, un nuevo atentado mata a 2 personas.

En el 2013, en un ataque a un internado, fallecen 40 personas y un centenar quedan gravemente heridas. Poco después atacan una universidad. No llegaron muchas noticias a Occidente y aún no se ha calculado el número de víctimas.

Sin embargo, usted jamás había oído hablar de Boko Haram hasta ahora.

Puede que tampoco haya oído hablar del conflicto del delta del Níger, un conflicto que lleva más de veinte años desarrollándose, que ha costado la vida a miles de personas (imposible contarlas), que ha provocado el éxodo de unos doscientos mil refugiados, violaciones a niñas, saqueos e incendios de pueblos.

El actual conflicto del delta del Niger surgió por las tensiones entre las empresas petroleras internacionales y los pueblos locales desde la década de los 90, en especial los pueblos ogoni y ijaw. La inestabilidad étnica y política se recrudeció nuevamente en 2007 a pesar de la democratización del país, en 1999. La competencia por la riqueza petrolera ha alimentado la violencia entre los innumerables grupos étnicos, lo que ha llevado a la militarización completa del área, a la formación de milicias tribales y al aumento de efectivos de las fuerzas armadas y la policía nigerianas, en particular el Mopol.

El Mopol es una fuerza paramilitar al servicio del gobierno del estado nigeriano formado durante los años 90. Cuenta actualmente con 40.000 miembros en 36 estados nigerianos, especialmente en los del sudeste. Es conocido por su crueldad.

No se puede narrar en un artículo la infinidad de atrocidades que se han sucedido durante veinte años en el delta del Níger. Amnistía Internacional emite un informe cada año. Pero allí no son doscientas las niñas violadas, son muchas más.

A las víctimas de crímenes les da miedo de buscar justicia. "La impunidad penal para los individuos responsables de graves violaciones de los derechos humanos ha creado un ciclo devastador de los conflictos y una violencia cada vez mayor" (Amnistía Internacional).

La pregunta es: ¿por qué de pronto salen a la luz las niñas secuestradas en el norte por Boko Haram, cuando Boko Haram nunca ha interesado a nadie, y por qué sigue sin hablarse del conflicto del sur?

La respuesta: petróleo.

Nigeria es el segundo país productor de petróleo de África, después de Libia. Pero, además, es el país más rico de África, y geopolíticamente el más interesante a ojos de intereses occidentales. Sus recursos naturales, además, interesan a las corporaciones e inversores norteamericanos.

Hace unos meses Barack Obama visitó África -Senegal, Sudáfrica y Tanzania- y no pasó por el país más poblado del continente. Porque, atención, no fue invitado. Poco después de que Obama pasease por África hablando de la necesidad de inversión en infraestructuras de todo tipo, el presidente de Nigeria, Goodluck Jonathan, ponía rumbo a China. De la gira china el presidente nigeriano se trajo en el maletín varios contratos con conglomerados públicos chinos para ejecutar nuevas inversiones en infraestructuras en Nigeria. Destaca la firma de varios acuerdos de forma personal con Xi Jinping, secretario general del Partido Comunista de China y presidente de la República Popular de China.

Tanto China como Estados Unidos mantienen relaciones financieras y empresariales solventes con Nigeria. Este país africano es el quinto país proveedor de petróleo de los Estados Unidos. China, sin embargo, compra poco más del 1% del petróleo nigeriano. Y, presuntamente, quiere comprar más.

Mientras que Estados Unidos por ahora había apuntado al sector de la salud -al negocio farmacéutico, principalmente a controlar la malaria y el SIDA- y a los programas agrícolas mediante asistencia técnica, ahora intensifica sus intereses en los sectores de los hidrocarburos -siempre los tuvo- y a la generación de energía. Por su parte, China va a por el petróleo, a la zona de libre comercio y la obtención de materias primas, como el hierro y el acero.

Esto ha puesto de los nervios, claramente, a los estrategas americanos, que de repente han decidido que, mira tú por dónde, las niñas de Nigeria, que hasta hace poco les preocupaban menos que cero, son interesantes. Son interesantes porque ahora se puede hablar de una intervención en Nigeria. Y, de hecho, se habla. Porque se sabe que cuando se une islamismo y niñas en una campaña es fácil mover a lágrimas a la opinión pública. Porque tienen el referente del caso de Malala. Porque así se justifica una intervención en Nigeria como la que pedía ayer por radio María Teresa Fernández de la Vega.

Pero si nos interesan doscientas niñas, nos tienen que interesar todas las niñas de Nigeria, también las niñas del sur que no pueden ir a la escuela no porque los islamistas las rapten, sino porque en el delta ya no hay escuelas. De todas las niñas que han sido sistemáticamente violadas por el Mopol, y por el propio ejército nigeriano. Y, según se dice, aunque esto no está probado, también por el por el MEND (Movement for the Emancipation of the Niger Delta). De todas las niñas que se encuentran entre los doscientos mil refugiados que han tenido que desplazarse y dejar su casa debido al conflicto.

¿Y por qué no se habla de esas niñas? Porque el conflicto se desató, precisamente, porque los grupos locales no quieren que SHELL, multinacional angloholandesa, se lleve el petróleo de la zona. No quieren que Occidente se haga rico mientras ellos viven en la pobreza. Se entiende.

Existen víctimas de primera y segunda categoría, víctimas instrumentalizables o no. Víctimas de las que conviene oír hablar y de las que no. Me pregunto por qué a la señora Cospedal y la señora Fernández de la Vega les interesa tanto defender a las niñas de las regiones del norte de Nigeria y tan poco a las de las regiones del sur. Y me pregunto por qué precisamente ahora interesan las víctimas de Boko Haram y no interesaban nada hace dos años.

Entretanto, me río viendo todos los montajes que le han hecho a Cospedal a cuenta de su pancartita de "Bring back our girls". Señora Cospedal, por cierto: 'Bring back our girls... from Germany'.