El gran lavado de manos

Nos hacemos un flaco favor como país si aceptamos como argumento que los problemas importantes no se pueden afrontar hasta que no seamos independientes

Para los romanos scrutinium significaba "buscar en la basura con la esperanza de encontrar algo de valor". Para nosotros el término ha adquirido un significado más noble: investigación profunda y minuciosa de una cosa o asunto (incluyendo una votación). Además, el término a menudo va asociado al derecho esencial de analizar las actuaciones de los gobiernos. En este caso, cuanto más se acerque a su significado moderno y menos al que utilizaban los romanos, mejor: implica más honestidad y calidad pública.

Con este espíritu quisiera escrutar la actuación del gobierno catalán. Podemos examinar el departamento de Salud, que gestiona el 40% del presupuesto de la Generalitat. El conseller de Salud, Toni Comín, inició su mandato prometiendo que su prioridad sería "reducir las listas de espera" (ARA, 12-1-16). Un mes después explicó en primera persona: "Necesito casi mil millones para reducir las listas de espera". Y dijo que la manera de obtener estos recursos es la independencia (E-noticias, 12-2-16). Recordemos que unos 120.000 catalanes esperan a ser operados (ARA, 4-4-16).

En paralelo, el vicepresidente Junqueras ha explicado: "La independencia se puede hacer en 18 meses y nuestro deber es intentarlo, [pero] ¿la independencia depende sólo del gobierno catalán? Desgraciadamente no [pero] la voluntad es cumplir la hoja de ruta". ( ARA, 17-1-16). Desde entonces el vicepresidente ha reafirmado su compromiso con su compromiso varias veces.

Esta gestión de las listas de Salud es un importante síntoma de cómo el gobierno catalán encara su tarea de gobernar. Comienza por identificar y denunciar un problema. Después cierra el asunto de fondo anunciando que se podrá resolver cuando Cataluña sea independiente. Se añade que la independencia no será inmediata y que no sólo depende del gobierno catalán.

El independentismo sería el más beneficiado si el gobierno catalán demostrara saber gobernar la Generalitat con gran efectividad

Ante una lógica similar, el economista John Maynard Keynes reaccionó con una de las citas más utilizadas en los últimos cien años: "A la larga, todos muertos".

No lo decía, claro, porque pensara que a este ritmo todos moriremos en las listas de espera del conseller Toni Comín. No, Keynes criticaba a los que esperan que cambien las condiciones meteorológicas mañana para solucionar problemas existentes hoy. La cita exacta y entera es: "Lo de a la larga es una engañosa guía de la actualidad. A la larga todos estaremos muertos. Los economistas se imponen una tarea demasiado fácil, una tarea demasiado inútil, si en temporadas tormentosas sólo nos pueden decir que cuando la tormenta pase el océano volverá a ser plano otra vez". ( A tract donde monetary reform, 1923).

No es extraño encontrar motivos transitorios y extrínsecos para no asumir responsabilidades inmediatas. Lo vemos a menudo: fontaneros que han tenido una avería en el coche o trenes que llegan tarde por "causas ajenas a Renfe".

Sí que es extraño que un conseller asuma competencias y compromisos para rápidamente lavarse las manos aduciendo una gran falta de recursos. ¿O es que el gobierno del PP no habría podido cumplir con sus compromisos electorales con más recursos? Cualquier gobierno de cualquier país en cualquier momento de la historia puede aducir falta de recursos para no cumplir con sus responsabilidades.

Hay países más pobres que el nuestro con mejor educación, por ejemplo, Eslovaquia o Vietnam, o tasas de paro más bajas, por ejemplo, Portugal

Nos hacemos un flaco favor como país si aceptamos como argumento que los problemas importantes no se pueden afrontar hasta que no seamos independientes. Es un argumento que rápidamente libera de la responsabilidad esencial de gobernar. Es una lógica que tiene un largo y cómodo recorrido. Si somos independientes, primero se puede anunciar que estaremos bajo un "período especial de transición"; luego hará falta que la independencia se consolide; después la culpa podría ser del Banco Central Europeo; del cambio climático, o de la crisis de valores de la juventud.

Sí se pueden afrontar los problemas, y su solución no depende sólo de recursos económicos. Hay países más pobres que el nuestro con mejor educación, por ejemplo, Eslovaquia o Vietnam, o tasas de paro más bajas, por ejemplo, Portugal. Hay países ligeramente más pobres que tienen una capacidad más innovadora, por ejemplo, Corea del Sur. Además, hay responsabilidades gubernamentales bastante independientes de los recursos disponibles, como la seguridad vial, la lucha contra la corrupción o la calidad legislativa.

Un gobierno tiene la obligación de proponer soluciones a largo plazo, pero también tiene el requerimiento de afrontar la inmediatez y de gestionar los recursos que tiene, que si bien son insuficientes, son muchos. El independentismo sería el más beneficiado si el gobierno catalán demostrara saber gobernar la Generalitat con gran competencia y efectividad. Incrementaría su credibilidad. Muchos más independentistas pensarían que el proceso está en buenas manos y más catalanes serían favorables a la independencia. Pero si el gobierno catalán no sabe gestionar una autonomía, ¿cómo se tiene que creer que puede gestionar un estado nuevo?