LA ENTREVISTA

Ramon Brugada: "Hacer más de cuatro horas de deporte intenso a la semana es perjudicial para el cuerpo"

Cardiólogo del Hospital Josep Trueta, profesor de la UdG y director del Centro de Genética Cardiovascular del Idibgi

Ramon Brugada es uno de los médicos que más han estudiado y más saben del corazón, este músculo del tamaño de un puño que es sinónimo de vida. El apellido Brugada se ha hecho un hueco en la historia de la medicina porque designa una enfermedad, el síndrome de Brugada, que los hermanos Pere, Josep y Ramon describieron hace 24 años: una mutación genética que puede causar muerte súbita. Primero en Canadá y en Estados Unidos, y ahora en Girona, Ramon Brugada no ha parado de investigar sobre los aspectos clínicos y genéticos de las enfermedades asociadas a la muerte súbita. El pasado martes recibió un premio del Instituto Catalán de Investigación y Estudios Avanzados en reconocimiento a la excelencia de la investigación que desarrolla desde los dos organismos que dirige: el Centro de Genética Cardiovascular del Idibgi, y el laboratorio de diagnóstico de genética cardiovascular de Girona. El 21 de abril participará en el ciclo Cápsulas de ciencia organizado por la UdG, Òmnium Cultural y el ARA, donde hablará sobre la "fiebre" de correr.

La Maratón de Barcelona superó el domingo la cifra récord de 20.000 participantes. Nadie les exigió el informe médico que hace tiempo que recomiendan los cardiólogos.

No se exige y me parece muy mal. Los médicos queremos que las personas estén sanas y que hagan deporte, pero que lo hagan con garantías y seguridad. Es un riesgo no hacerse una prueba médica cuando se trata de un deporte de alta exigencia. Pero en este tipo de convocatorias hay una obsesión por sumar inscritos y por ser la maratón más multitudinaria del mundo. Y, claro, si pides muchos papeles, menos inscripciones tendrás. El problema es que el deporte se ha convertido en una obsesión, más que en un estilo de vida, y de vez en cuando desgraciadamente nos encontramos con la sorpresa de una muerte súbita.

Los médicos también pedían una prueba en los niños que hacen deporte federado.

Desde hace unos meses que ya se les exige pasar revisión médica cada dos años. Esto es muy importante porque no podemos correr riesgos. El 99,9% de los niños están bien, pero buscamos ese 0,1% que puede tener un problema que no siempre obliga a dejar el deporte, pero que hay que controlar.

¿Hay más muertes súbitas desde que se ha impuesto la moda de correr?

Sí. Pero quizás también es porque ahora se sabe más. El problema es el deporte más extremo, como las maratones, los triatlones... Ha llegado al nivel que si uno no corre ni media maratón los amigos o compañeros de trabajo ya ni le hablan. A los médicos nos preocupan sobre todo aquellas personas de unos 40 años que hacía tiempo que no practicaban ningún ejercicio, que han engordado y que un buen día se ponen a correr porque se quieren sentir valientes y jóvenes. Se gastarán mucho dinero en material deportivo, pero no se preocuparán de hacerse una valoración cardiológica mínima, que incluya una ecografía del corazón y una prueba de esfuerzo. De esta manía de correr a los médicos no nos preocupa sólo el corazón, sino también las rodillas y las articulaciones. Dentro de unos años tendremos una cantidad brutal de gente que va a tener problemas de articulaciones.

¿Cuándo el deporte pasa de ser beneficioso a convertirse en un riesgo?

Un estudio reciente ha demostrado que hacer más de cuatro horas de deporte intenso a la semana es perjudicial para el cuerpo. Los cardiólogos recomendamos caminar deprisa media hora cada día. Y deprisa significa caminar a una velocidad que te permita contestar pero no mantener una conversación. Con esto es suficiente para una buena salud cardiovascular.

Desde 1992, cuando se describió el síndrome de Brugada, ¿cómo ha avanzado la investigación sobre la muerte súbita?

El 80% de las muertes súbitas se deben a un infarto y se producen en personas mayores. Pero en un 20% de los casos se deben a causas genéticas y se dan en personas jóvenes. En 1992, el de los Juegos Olímpicos de Barcelona, no sabíamos qué causaba la muerte súbita en los jóvenes. En los últimos 24 años hemos descubierto más de un centenar de genes causantes de una docena de enfermedades asociadas a la muerte súbita. Conocemos mucho mejor cómo funciona el sistema eléctrico del corazón. La investigación en el síndrome de Brugada nos ha dado criterios para definir el riesgo de muerte súbita, descubrir qué personas de una familia están en riesgo de sufrir y poder empezar a pensar en una curación de estas patologías gracias a un sistema de ablación cardíaca: quemamos y desconectamos una parte del corazón para que no haya arritmias. Se está haciendo desde hace cuatro años y funciona bien. En los próximos diez años veremos qué beneficios aporta.

¿Estudian también las muertes súbitas en bebés?

Con el Hospital Sant Joan de Déu de Esplugues estamos trabajando en un proyecto sobre la muerte súbita del lactante e intraútero. Estamos convencidos de que hay un porcentaje, de un 30%, en el que las muertes pueden ser debidas a una enfermedad genética cardiovascular. Y si la causa es genética significa que hay un componente familiar hereditario, por lo que habrá que investigar los otros miembros de la familia.

Ha impulsado el proyecto pionero para hacer de la región de Girona el territorio más cardioprotegido del mundo. ¿Qué balance hace?

Tenemos instalados 750 desfibriladores y podemos decir ya que es el territorio más cardioprotegido de Europa y uno de los primeros del mundo. El balance es muy bueno porque en el tercer año del proyecto llevamos ya 28 vidas salvadas, la última la de un conductor de autobús en Sils.

Volvió de Estados Unidos para poner en marcha la Facultad de Medicina de Girona, de la que fue decano durante siete años. ¿Está satisfecho?

La Facultad funciona muy bien y hemos conseguido la mejor nota MIR del Estado. El reto es ahora potenciar la investigación y la docencia y eso pasa por dotar de más recursos humanos al Hospital Josep Trueta. Es necesario que los profesionales puedan dedicar tiempo a la investigación y a la docencia universitaria. El Trueta es un buen hospital asistencial. Ahora hay que animar a los profesionales en un proyecto académico de calidad.