El covid-19, crónica de una acción desorganizada típicamente europea

La reunión clave de los ministros de Sanidad del 6 de marzo fue incapaz de tomar medidas eficaces

 El 11 de marzo de 2020, el director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el médico y político etíope, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó al mundo desde Ginebra que Covid 19 era una pandemia, tras dar cuenta de que el número de casos de había multiplicado por trece fuera de China, epicentro del brote de coronavirus, registrándose más de 118.000 casos en 114 países y 4.291 personas muertes. El mensaje que atrapó la atención de del público fue la velocísima expansión del virus. 

Pero en su declaración a los medios no ocultó que había dos razones para declarar la pandemia, una enfermedad a la que nadie es inmune.

“La OMS ha estado evaluando este brote durante todo el día y estamos profundamente preocupados tanto por los niveles alarmantes de propagación y gravedad, como por los niveles alarmantes de inacción. Por lo tanto, hemos evaluado que el Covid19 puede caracterizarse como una pandemia”.

Niveles alarmantes de inacción.

¿Qué estaba pasando?

Nueve días antes, el 2 de marzo de 2020, ministro de Salud de Croacia, Vili Beroš, a cargo de la presidencia de los ministros de la Unión Europea, convocaba para el 6 de marzo una reunión extraordinaria. Objetivo: evaluar propuestas de medidas de los ministros de Sanidad para combatir el coronavirus. 

Beroš, nombrado ministro de Salud en su país el 30 de enero, ya había convocado una reunión extraordinaria previa para examinar el Covid19 y sus implicancias el 13 de febrero. Los ministros acordaron intercambiar información entre los países y para informar a los viajeros internacionales procedentes o en tránsito de zonas afectadas a efectos de supervisar los movimientos.

En los 22 días que van desde la reunión del 13 de febrero y la del 6 de marzo se encierra gran parte del drama: la subida extraordinaria de los casos en la Unión Europea y el Reino Unido. 

Esa mañana, según se confirma en la reunión del 6 de marzo, ya son 98.000 casos en todo el mundo con casi 3.400 fallecimientos; y en la Unión Europea y el Reino Unido los casos llegan a 5.544 y los fallecidos a 159. El incremento supone una multiplicación por 100 de los infectados. 

Si bien la mayor parte de los casos son localizados en Italia (3.858 contagiados, 148 muertes), todos los informes apuntan a una expansión del virus en todos los países.

En los documentos preparatorios de la reunión, consultados por ARA, se propone a los ministros responder a tres cuestiones: evaluar los mecanismos existentes en la UE a la vista de los retos planteados; eficacia de las medidas ya adoptadas a la vista de la propagación; nuevas medidas.

Stella Kyriakides, comisaria europea de Salud, exhorta, en una de la primeras intervenciones, a “hacer reflexiones sobre las decisiones relacionadas con grandes eventos públicos y grandes reuniones de gente y adoptar  decisiones razonables respecto a sus viajes evitando las áreas afectadas siempre que sea posible”.

Esta sugerencia de la comisaria tiene sentido porque el Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades (EDCD) acababa, con fecha 3 de marzo, de distribuir un informe de riesgo, según el cual si daba el caso o hipótesis número uno (situaciones múltiples de casos importados con transmisión local limitada del virus) los gobiernos debían promover medidas de distanciamiento social entre la población, subrayando la medida de “evitar actos multitudinarios innecesarios”. Las autoridades debían, según el informe, “valorar si es conveniente cancelar estos actos en casos excepcionales”.

La directora del EDCD, Andrea Ammon, que participa por videoconferencia en la reunión del 6 de marzo, habla de los cinco niveles de la progresión de la entonces epidemia. 

Pero, atención, no hace referencia alguna al informe del 3 de marzo, donde se habla de la posible cancelación de los actos. La referencia a esta medida brilla por su ausencia en las palabras de la directora Ammon.

La pregunta sobre qué ha pasado entre el 6 de marzo y el 11 día en el que el director general de la OMS anuncia la pandemia es pertinente porque en la reunión de ministros europeos de Sanidad participa también in situ el director adjunto de la OMS y director regional de Europa, Hans Kluge, quien se limita en el intercambio a señalar que Italia  es la plataforma del Covid19 en Europa.

“A fin de cuentas -dice Kluge-este es un test stressde nuestra capacidad de solidaridad pero también de nuestra capacidad de resistencia psicológica individual”. 

Pero no hay ningún matiz crítico en las dos intervenciones de Kluge sobre la “alarmante inacción” a la que el director general Tedros Adhamon hará referencia fundamental en su declaración de la pandemia seis días más tarde en Ginebra. 

¿Cuándo, pues, se ha advertido esa “alarmante inacción”?

En el intercambio destacan la exposición del ministro francés de Salud Olivier Véran. Francia tiene en esas fechas 577 casos y 9 fallcedidos. Verán pone sobre la mesa el tema del confinamiento, el cierre de escuelas y la cancelación de actos públicos. 

“Nos decantamos por la orientación de anular los actos de 10.000 personas. Las autoridades tienen que ser notificadas necesariamente de que va a haber esa concentración de personas”, señala. 

Roberto Speranza, ministro de Salud de Italia, describe las medidas de confinamiento y restricción totalidad de la movilidad en el norte del país, y solicita más coordinación con reglas claras.

Por su parte, Salvador Illa, ministro de Sanidad de España, expone en la primera reunión de este tipo a la que acude, la orientación de política sanitaria del gobierno español, las cuatro reuniones del comité interterritorial para analizar la evolución del virus y subraya la necesidad de que se mantenga el liderazgo nacional en el marco de la coordinación europea, e insiste: “No debemos subestimar el riesgo”.

Será Jens Spahn, ministro de Salud de Alemania, quien hará unas afirmaciones precisas sobre la situación, más allá de las pregunta de la presidencia croata.

“El virus está en Europa.  Con esto tenemos que vivir. Alemania, Francia Italia, son hasta el momento los países más afectados. Pero otros países estarán en nuestra situación. Os pido comprensión”, señala    

Spahn critica que no estén presentes en la reunión todas las instituciones europeas. “Puede parece un pequeño detalle, pero no lo es”, apunta. Advierte que hasta ahora la coordinación en materia informativa ha funcionado, pero se requiere mayor coordinación en materia de medidas.

“Si Francia e Italia, por ejemplo, adoptan medidas sobre los partidos de fútbol, claro, nosotros tenemos que ver qué hacemos sobre los partidos en Alemania. Si cierran los colegios en otros países los demás nos tenemos que preguntar qué hacemos. Creo que es conveniente un intercambio en estos temas”. 

Agradece Spahn a la presidencia crotata que se convocasen dos reuniones en tres semanas. “Estoy encantado, pero con este virus necesitamos otro modo de actuar”, puntualiza.

Consecuencias

Tras el encuentro, cada país por su cuenta, decide adoptar nuevas medidas.

El ministro Spahn, con 939 casos, ninguna muerte, y 16 altas, anuncia en conferencia de prensa el domingo 8 de marzo, día internacional de la mujer trabajadora, la cancelación de todas las manifestaciones de más de 1.000 personas. 

“Después de hablar con un gran número de funcionarios animo expresamente a la cancelación de más de 1.000 personas hasta nueva aviso”. 

Italia, que ya perfila como la Wuhan de Europa, el foco de contagio en Europa, cancela las movilizaciones del día de la mujer y anuncia la prohibición por decreto de entradas y salidas de la región de Lombardía y otras 14 regiones consideradas hasta el momento "zonas rojas" desde el 8 de marzo y hasta el 3 de abril. Y Francia, aunque no cancela las movilizaciones del día de la mujer, anuncia el mismo 8 de marzo la prohibición de las reuniones y actos de más de mil personas.

España, por su parte, no adopta ninguna de estas medidas. 

Ya son 613 casos en diecisiete comunidades autónomas en España, con más de un 20% de aumento de casos diarios. Sin embargo, las autoridades sanitarias no han visto necesaria la cancelación de las manifestaciones a lo largo del domingo.

El gobierno de Sánchez prohíbe a partir del 10 de marzo, como ya lo han hecho Madrid, Vitoria, Labastida y La Rioja, los actos de más de 1.000 personas y ordena  que las competiciones deportivas de gran afluencia se jugarán dos semanas a puerta cerrada.

El pasado 25 de marzo, el ministro de Sanidad, Salvador Illa, situó en la última semana de febrero el contagio "importante" del coronavirus en algunos territorios de España, enconcreto,en la Comunidad de Madrid, ya partir de ahí, ha dicho, el Gobierno ha ido dando respuestas "de forma rápida" conforme tenía información. 

Preguntado Illa sobre si ya el 9 de marzo, cuando España pidió ayuda de material a la OTAN, se conocía la expansión de lapandemia y si fue un error celebrar "actos multitudinarios" los días previos, en referencia a las manifestaciones con motivo del Día de la Mujer del 8 de marzo y otros actos anteriores. el ministro  explicó que hasta el momento en que el Gobierno tiene notificación de los casos han pasado una media de entre 8 y 10 días, periodo durante el cual aparecen los síntomas (5-6 días tras el contagio), se acude a los servicios sanitarios, se hacen los test, se obtienen los resultados y se comunican. 

"Lo que detectamos la tarde-noche del 8 de marzo se produjo 8 o 10 días antes y estimamos que hacia la última semana de febrero es cuando se produjo el contagio importante en algunas partes del territorio español, en concreto, en la Comunidad de Madrid y esto es lo que sabemos”.